Pues a mí no me gustan los Crocs
Son el fenómeno zapatero del año. Si quieres ser chic, tienes que calzarte unos Crocs. Es decir, unos zuecos de plástico, con colores fluorescentes y con agujeros. Algo de lo más ortopédico que, si no fuera por la moda, parecería el zapato de una enfermera más o menos modernilla. Y es que a mí no me gustan nada.
No entiendo cómo se ha podido poner de moda algo que es tan estéticamente feo. Son cómodos, sí, pero es que hay otros zapatos que son también agradables para el pie y más bonitos. La moda viene de EE.UU. y más en concreto de Colorado, donde viven tres amigos que vieron algo parecido en Canadá y decidieron empezar a comercializarlo de forma masiva. Primero se los vendieron a deportistas, a los que les hace un buen servicio pues no transpiran, y después a profesionales que trabajan de pie. Por eso se ven tanto en hospitales, empezando por las series americanas.
La empresa fabricante cotiza ahora en Bolsa y vale ya 2.100 millones de dólares. Los Crocs los han adoptado muchos famosos (por ejemplo, Larry Page, uno de los fundadores de Google) e incluso Disney los comercializa con sus propios personajes. Por cierto, ¿no están tardando mucho en falsificarlas?
Comentarios:
Votos: --1


estoy contigo sexshop
Permalink 27 de Septiembre de 2007 @ 20:50